El trueno lo despertó temprano. Media hora antes de lo previsto. Miró el despertador. Pensó en ir al baño, en tomar un vaso de agua, en desayunar algo rico, pero después. Se había acostado temprano, pero sabía que podía dormir un poco más. Cerró los ojos, trató de poner la mente en blanco, o en negro. No lo lograba. Se durmió como forzado, entre el frío de su cuerpo y
su tibia alma, y nunca más despertó.
Fin
PE
Bienvenidos lectores y escritores
Este es un espacio creado para todos aquellos que realmente llevan un escritor o no, en su interior. La cualidad más importante de nuestro género radica en la fugacidad literaria por falta de tiempo.
viernes, 12 de octubre de 2007
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